Alteración Tónico Postural

Los métodos de Reeducación Postural abordan la fisiología de la postura a partir del conocimiento de la distribución topográfica de las cadenas miofasciales y de las características fisiológicas y fisiopatológicas de la musculatura tónica (estática) y fásica (dinámica). La musculatura de la estática tiene tendencia al acortamiento, y cuando va perdiendo elasticidad y fuerza, el mayor acortamiento de alguna cadena, provocará desequilibrios y llevará a alteraciones posturales, que con el tiempo podrán causar dolor y múltiples patologías musculoesqueléticas (Soto y Gutiérrez, 2016).

En la actualidad, la mayoría de las universidades españolas de Fisioterapia incluyen en sus planes de estudios el abordaje de métodos cadenistas (Carpintero, 2016).

Se considera que el tono muscular en reposo o tensión pasiva del músculo esquelético, deriva de sus propiedades viscoelásticas moleculares intrínsecas, y que es una tensión pasiva de bajo nivel vital cuya resistencia al estiramiento contribuye a mantener la estabilidad postural en posiciones de equilibrio. Se diferencia del tono activo que se desencadena por el sistema nervioso, ante necesidades de estabilización o movimientos de resistencia. El tono muscular en reposo funcionalmente se integra en redes tensionales fasciales pasivas y ligamentosas del cuerpo para formar un sistema de biotenseguridad (Masi y Hannon, 2008).

Hoy en día el concepto de biotensegridad postula, que el esqueleto se mantiene unido por el tono muscular en reposo de numerosas cadenas musculares viscoelásticas, y que durante cualquier movimiento todo el sistema musculoesquelético se ajusta constantemente mediante patrones globales de movimiento. Evidencias recientes con cadáveres y estudios in vivo, confirman que la cadena cinética conecta el cuerpo globalmente (Dischiavi et al., 2018).

Más allá de las consideraciones tradicionales, la adopción de un enfoque más holístico del sistema musculoesquelético, podría tener aplicaciones de gran alcance en muchas ramas de la ciencia del movimiento, en particular en las relacionadas con la rehabilitación y la prescripción del ejercicio, que en base al modelo de biotensegridad sugiere la adaptación de los ejercicios para desafiar al máximo la función excéntrica, el almacenamiento de energía elástica y los rangos finales de movimiento, teniendo en cuenta la participación de las cadenas musculares en la tensión pasiva y en la estabilidad del sistema musculoesquelético global (Dischiavi et al., 2018).

Los métodos de abordaje no ha dejado de evolucionar. En nuestra opinión los focos de vanguardia en el diagnóstico y el abordaje de la alteración tónico postural (desequilibrios neuromuculares) lo constituyen por un lado la Fisioterapia Inductiva (FI) cuyo creador y precursor es Michaël Nisand, desde la Universidad de Estrasburgo en Francia, y en España el Doctor Carlos Carpintero en la Universidad Antonio Nebrija de Madrid, con el Ejercicio Terapéutico Inductivo.

Si bien la fisioterapia convencional se basa en la solicitación muscular a través de la vía directa que brinda el sistema nervioso voluntario desde el córtex cerebral (córtex-nervio-músculo), la FI entiende que generalmente las alteraciones musculoesqueléticas son debidas a la desregulación del tono muscular en reposo, dependiente de las estructuras subcorticales involuntarias, como ocurre con la motricidad por ejemplo del intestino, las arterias o la diurésis (Nisand, 2020).

Las muestras potenciales de los desórdenes del tono son numerosas y pueden llegar a ser limitantes: deformaciones en tronco y miembros, limitación de la movilidad y las capacidades funcionales, dolores e inflamación musculoligamentarias, alteraciones del sueño o del patrón respiratorio, etc. (Nisand, 2020).

Parece lógico por tanto que no sea posible intervenir sobre el tono muscular en reposo por la vía directa córtex-nervio-músculo. Se trataría pues de encontrar una vía indirecta que permita normalizar la regulación del tono, que no es diferente a lo que ya han hecho durante decenios los métodos de fisioterapia neurológica clásicos y actuales como Bobath, Kabat, Vojta, etc. (Nisand, 2020).

El objetivo por tanto sería que en ausencia de patología neurológica, se encontrara una herramienta específica inductiva que actúe sobre el tono muscular, que es la inducción normalizadora. La técnica consiste en solicitar movimientos específicos al paciente con capacidad de inducir respuestas involuntarias a distancia. Las reacciones involuntarias son características de los centros subcorticales, reguladores del tono muscular en reposo (Nisand, 2020).

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Entre las contraindicaciones del método figurarían la existencia de prótesis cervicales, la hipertensión no controlada o afecciones de la retina. Entre las precacuciones figuran los tres primeros meses de gestación y la existecia de enfermedades infecciosas o tumorales en curso (Nisand, 2020).